Campañas Institucionales de Información y Sensibilización: esfuerzo, tesón y a veces hasta recompensas

¿Por qué y para qué debemos reciclar el papel, el plástico y el metal en nuestra organización?  ¿Cómo nos beneficia (o afecta) la condición del mobiliario y los equipos de los que nos valemos día a día en nuestra institución? ¿Para qué sirve informar sobre los riesgos de la comida rápida? ¿De verdad la gente va a dejar de malgastar agua y luz porque se lo pidamos por todos los medios? ¿Existe alguna posibilidad de motivar a la ciudadanía para que participe activamente en el trabajo colectivo que requiere el funcionamiento de las organizaciones de base? ¿Qué hacer para que se cumplan las leyes de tránsito? ¿Vale la pena invertir tiempo, dinero y esfuerzo para informar y orientar sobre las drogas ilícitas, consumo de tabaco y alcohol, ITS, contaminación ambiental, responsabilidad en el manejo, embarazo y sexualidad precoz, violencia doméstica, derecho ciudadanos, valores sociales…? 
He aquí sólo algunos de los ejemplos de las cuestiones que subyacen en la decisión de iniciar un esfuerzo sistemático, sostenido y casi nunca barato de comunicación, de producción y distribución de mensajes destinados a grupos humanos específicos, que estimamos tienen algún interés, necesidad o disposición  de focalizar su atención en el sentido de nuestros mensajes y que desde esa punto de partida, se cambien actitudes e incluso se produzcan impactos a nivel de conducta. Esto es, todos los ejemplos previos son temas por los cuales se organizan y realizan campañas de información y sensibilización como un fin en sí mismas o como proyección institucional vinculada a la búsqueda y sostenimiento del bienestar colectivo.
Las campañas, denominación que suele arropar un variopinto conjunto de quehaceres de diverso nivel e intensidad, son ante todo un esfuerzo por contribuir a crear condiciones necesarias pero casi nunca suficientes para apuntalar la búsqueda del  bien común, y de paso, en muchos casos, asociar nuestra organización a esa percepción de querer lo mejor para todos.
Como esfuerzo comunicacional que es, ninguna campaña sin embargo, por sí misma podrá lograr la meta de los cambios y el provecho social si no se organiza y desarrolla con claros y estrictos criterios y si no se integra a un sistema mayor de esfuerzos donde toda información  y toda sensibilización debe estar acompañada por el insumo material, legal, institucional que permitan pasar del saber al hacer.
Sinopsis de la ponencia de Míriam Ledezma
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